Copyright, Copyleft y Canon Digital

Acabo de encontrar un artículo de plena actualidad que trata sobre los derechos de autor y las diferentes formas de registrarlos: Copyright y Copyleft.
Además da mucha información sobre el archiconocido y polémico canon digital que tenemos desde 2008 en España.

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Uno de los temas más polémicos en materia de derechos de autor es la imposición del canon digital a los soportes digitales. Repasamos el alcance de este gravamen y exponemos algunas iniciativas para la difusión de la cultura sin infringir el régimen de propiedad intelectual en España.

Desde que en 2008 el Congreso de los Diputados aprobó la reforma a la Ley de Propiedad Intelectual, los usuarios deben pagar una tasa cada vez que compran algún producto de electrónica de consumo con capacidad de almacenamiento y grabación, como los escáneres, los reproductores MP3, las grabadoras de CD, las memorias USB, los discos duros, los teléfonos móviles, los DVD o los equipos reprográficos y multifuncionales.

El objetivo de este canon o Compensación equitativa por copia privada, que se aplicaba desde la década de los noventa a los soportes analógicos, como las cintas de casete o de vídeo, es remunerar a los artistas y productores que estén inscritos en alguna entidad privada de derechos de autor por las posibles copias que se hagan de sus obras a través de los distintos dispositivos de grabación.

canon_digital

Los defensores de este gravamen, algunos colectivos de artistas y entidades de gestión de derechos, como la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), la Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales (AGEDI), Artistas Intérpretes o Ejecutantes, Sociedad de Gestión de España (AIE) o la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA), creen que, además de ajustarse a la normativa de la Unión Europea en materia de propiedad intelectual, el canon digital sirve para estimular la producción de nuevas obras culturales, garantizar la supervivencia de la cultura en la era digital y reparar un presunto daño económico que supone para los autores la duplicación de sus obras por parte de los particulares.

Varios artistas, productores y asociaciones culturales suscribieron un manifiesto de apoyo al canon digital por considerarlo un paliativo a las pérdidas percibidas debido a la copia privada, porque sirve para financiar actividades culturales y porque el coste de la tasa en principio deben asumirlo los fabricantes de los soportes gravados.

Por otro lado, varias asociaciones de consumidores e internautas y algunos sectores de la industria tecnológica se han convertido en férreos opositores del canon digital por considerar que es una medida desproporcionada que obstaculiza a los ciudadanos el acceso a la sociedad de la información y que beneficia a unos pocos.

En Internet, hay varios sitios cuyo objetivo es informar sobre el impacto negativo del canon en las finanzas de los ciudadanos. Algunos de ellos consideran que la tasa obstaculiza la competitividad económica de España y empobrece a los autores por el sobrecoste en los equipos que utilizan para crear sus obras.

Además, cuestionan la transparencia con que se discutieron y aprobaron las reformas a la Ley de Propiedad Intelectual y advierten que el canon no es la solución para la piratería, sino que, por el contrario, criminaliza a los consumidores castigándoles con una múltiple imposición: la del coste de los contenidos originales y la de los diferentes usos, dentro del marco legal, que pueda hacerse de estos.

La plataforma Todos contra el canon presentó ante el Defensor del Pueblo un recurso de inconstitucionalidad que buscaba la modificación del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual por considerarlo desproporcionado.

Desde entonces, varios juristas han intervenido en el debate y han calificado el canon como un ejemplo de gravamen injustificado, al considerar que se basa en la presunción de que las personas que adquieren un soporte digital que permita realizar grabaciones, efectivamente, realizarán una copia del material, y se penaliza de forma indiscriminada desconociendo el verdadero uso que harán los adquirientes del soporte.

No es de extrañar que uno de los apartados más criticados sea el relacionado con la copia privada. Hasta ahora, los ciudadanos podían realizar copias para uso personal, sin ánimo de lucro y sin previa autorización del propietario de los derechos de autor de obras literarias, artísticas o científicas, pero, con las modificaciones a la Ley de Propiedad Intelectual mediante la Ley 23/2006, este derecho está limitado a una serie de condiciones puntuales: las copias pueden hacerse siempre y cuando la obra haya sido divulga y su adquisición se haya efectuado legalmente. De igual forma, las copias privadas no pueden realizarse a través de sistemas automatizados ni pueden tener un fin lucrativo.

Copyleft o la cultura de libre disposición

La Licencia Pública General de GNU (GPL) creada por Richard Stallman para combatir el «acaparamiento del software» fue una de las primeras licencias copyleft.

El precedente directo del proyecto Free Culture y del resultado concreto de su desarrollo, Creative Commons, es el movimiento copyleft promovido por Richard Stallman. Éste reivindica un modelo alternativo para compartir y consumir contenidos culturales y que, a través de una serie de licencias, autoriza, respecto a un software, usarlo, copiarlo, modificarlo o distribuirlo, convirtiéndolo en un programa informático libre en oposición al llamado «software privativo» o propietario, que restringe a los usuarios cualquier atribución para mejorarlo o redistribuirlo.

Lawrence Lessig, fundador y director de Creative Commons, hizo su primer aporte al mundo digital con la publicación de «El código y otras leyes del ciberderecho», un libro acerca de Internet y el funesto impacto que sobre la libertad de expresión y la propiedad intelectual producía la mala interpretación que de las regulaciones vigentes hacían los gobiernos y las grandes corporaciones.

A este fenómeno lo denominó Arquitectura del control. Estos conceptos, finalmente, devendrían en pilares teóricos para sentar las bases de Free Culture, una profunda reflexión acerca de la propiedad intelectual, con aproximaciones prácticas de cómo las creaciones e innovaciones artísticas, culturales y científicas están siendo trastocadas en favor de la industria y los grandes medios.

Creative Commons en España

En pocas palabras es una alternativa para compartir contenidos on-line sin que necesariamente se transmita la titularidad de los mismos. Actualmente, es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro, con filiales en diferentes países del mundo, cuyo objetivo es ofrecer una serie de licencias que permita a los autores difundir sus obras con las restricciones que ellos mismos definan.

Esta iniciativa ha transformado, no sin tropiezos legales y culturales, los paradigmas que hasta hace unos años predominaban al menos en el campo de los derechos digitales, viciados, sobre todo, por tendencias restrictivas incluso para los propios creadores del contenido protegido.

El modelo legal existente no era lo suficientemente flexible para que fueran los propios autores quienes aprobaran o denegaran a otras personas facultades explícitas para utilizar o modificar su obra. Estas barreras entorpecían el libre acceso y distribución de la información.

Para eso, Lawrence Lessig formuló una serie de preceptos ideológicos no tan rígidos como para no distinguirlos del régimen de propiedad intelectual vigente, ni tan condescendientes como para dejar a la deriva las prerrogativas que cualquier autor tiene sobre sus creaciones.

Licencias 3.0

Gracias a la Universidad de Barcelona, la principal institución española afiliada al proyecto, las licencias 3.0 de Creative Commons están disponibles desde noviembre de 2008 e incluyen versiones en castellano, gallego, vasco y catalán.

La actualización de las licencias tiene su origen en la urgencia de eliminar las incertidumbres legales de las anteriores, así como en la necesidad de adaptarse al régimen de derechos de autor vigente en España, concretamente a las reformas hechas a la actual Ley de Propiedad Intelectual.

Hay cuatro tipos de atribuciones, que, combinándolas, generan seis clases de licencias, todas ellas adaptadas el régimen de derechos de autor de España. La primera es Reconocimiento (Attribution), en cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría; la segunda No Comercial (Non commercial), la explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales; la tercera Sin obras derivadas (No Derivate Works), la autorización para explotarla no incluye la transformación para crear una derivada; y la cuarta Compartir Igual (Share alike), la explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.

En ninguna de las combinaciones que puedan hacerse teniendo como base estas condiciones los autores trasladan la autoría de sus producciones, solo autorizan a otras personas, mediante una serie de otorgamientos expresos, a utilizarlas según las facultades o limitantes estipuladas.

Los modelos de licencias adaptados a la legislación española dependen de las seis variantes lógicas con que se interpreten las condiciones de licenciamiento: Reconocimiento (by), se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo una finalidad comercial, así como la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción; ReconocimientoNoComercial (by-nc), se permite la generación de obras derivadas siempre que no se haga un uso comercial y tampoco se puede utilizar la obra original con finalidades comerciales; Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa), no se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la primera; Reconocimiento – NoComercial – SinObraDerivada (by-nc-nd), no se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas; Reconocimiento – CompartirIgual (by-sa), se permite el uso comercial de la obra y de las posibles derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la primera; Reconocimiento – SinObraDerivada (by-nd), se permite el uso comercial de la obra, pero no la generación de derivadas.

Fuente: PC-Actual

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Creo que queda bastante bien explicado, sobre todo lo concerniente al Copyleft y las diferentes licencias que existen para registrar una obra sin tener que hacerlo como antiguamente.

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